Anoche le volví a encontrar entre mis sueños… Estábamos dando una vuelta y charlando conforme nos aproximábamos a su casa. Entramos en ella y me cogió de la mano mientras subíamos las escaleras para llegar a la segunda planta, ya que no estábamos solos. Encendió la luz, algo tenue que había en el pasillo. Me apoyé mirándole a la barandilla de las escaleras cuando de repente se acerco a mi y me susurro: quiero ser tuyo y que tu seas mía… ¿me aceptas? Nuestras miradas quedaron fijas y su rostro serio al ver que yo no contestaba. Me quedé paralizada sabiendo lo que quería contestar pero al mismo tiempo con miedo de decirlo. Le ofrecí la oferta de conocernos mas aun y seguir viéndonos para así asegurarnos de si queríamos eso o no, la cual él acepto y su rostro cambio por completo. Me abrazó súper cariñosamente y me dio un beso en la mejilla. Salimos a la calle de nuevo y en ese momento saludamos a nuestros amigos que pasaban por allí, los cuales se quedaron sorprendidos al vernos juntos de la mano. No les explicamos nada porque era obvio y acertado lo que estaban viendo y pensando. Seguidamente nos montamos en la moto, por fin la oportunidad de estar con el a solas frente a la brisa que iba a contracorriente de nuestros cuerpos se cumplió. Llegamos a mi casa, me bajé de la moto y el junto a mi, me acompaño hasta el portal y entró conmigo. Me subí a un escalón para estar a su altura, le cogí del cuello y el posó sus manos en mi cintura… Nos quedamos mirándonos a los ojos deseando hacer algo que aun era muy precipitado, se acerco hacia mi oreja y haciéndome cosquillas me dijo que conmigo no tenia prisa, que lo bonito era quedarse con ganas de más para luego darlo todo… Eso estremeció los pelos de mis brazos así como un escalofrío. Se me ilumino la cara nada mas escucharlo. Me dijo que se marchaba, me abrazó al mismo tiempo que sus labios rozaban mi cuello, se aparto y me volvió a mirar a los ojos mientras yo le di un beso en la cara, me dijo que me quería y se fue… Al llegar a mi casa pensé que todo lo que estaba viviendo con él era verdaderamente sincero y tan bonito como mirarte a los ojos y decirte que te quiere.

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