Siento el frío otoñal que vuelve a entrar por la ventana. Estoy acostada y tapada con la manta cuando ha tocado el despertador, deben de ser las siete y media de la madrugada. Me asomo por la ventana y tras el viento rozar mi cara puedo ver que aun es de noche. Segundos después pienso que vuelvo otra vez a la monotonía que hace meses dejé atrás, empezar otra nueva etapa y curso de mi vida no me apetece, pero es necesario. Me pregunto si será diferente a los demás, cuando de repente me hecho a reír por no llorar. Meto los libros en la mochila, me doy cuenta de que ahora pesa más que los días anteriores. Mientras desayuno me imagino las horas pasar a lo largo del día, como se darán las clases, que tal estarán mis amigos, si aparecerá su nombre en cualquier lado, si me llevare una sorpresa... pero vuelvo a esbozar una sonrisa pensando en lo tonta que estoy siendo cuando lo que tenga que pasar lo va a hacer igualmente. Me atrevo a salir de casa, ahora preparada para todo lo que venga después.

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