Nosotros somos los culpables o responsables de nuestros movimientos y decisiones sobre nuestra vida. Culpamos a otras personas, al momento equivocado o erróneo, al día inesperado... cuando en realidad no nos damos cuenta de que somos nosotros mismos quienes provocamos los hechos que pasen a lo largo de nuestras vidas, los que hacemos que todo lo que nos pase sea bueno o malo, de que nos guste o no. Porque hay veces que nos encaprichamos en encontrar la felicidad tanto, que al final nunca llega ese momento o ese flash para nuestra vida que nos hace cambiar hasta a nosotros. Hay que tener paciencia y no buscar nada porque lo más bonito de todo es la felicidad que nos da cuando viene de golpe sin avisar y sin haberla llamado, porque lo inesperado y las sorpresas llegan solas y no hace falta buscarlo para conseguirlo. Porque el camino complicado a veces es el más correcto y porque sino hubiera metas difíciles que sobrepasar en nuestra vida, no habría sorpresas ni alegrías en ella.

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