Aborrezco mi carácter y mi forma de reaccionar cuando pierdo el control, me gusta aun menos mi genio con el que puedo hacer locuras si quisiera...
Desprecio mis contestaciones absurdas sin sentido ni sentimiento, también es horrible como trato a la gente.
No me pasa siempre, pero cuando pasa me sale aun peor.
Adverso ese dolor en el pecho del nudo que llevo dentro por la rabia que se acumula dentro de mi.
En resumen, detesto mi manera de ser, intento cambiarlo pero el terrible coraje me puede y mi control se vuelve a perder.

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