miércoles, 28 de diciembre de 2011

Personificación

Una taza de café, un cigarrillo aun sin encender... A veces te sientes como esa taza caliente que cruje del aumentado calor que desprende el café hirviendo, y es una sensación como si te encontraras encerrada en algún lugar del que no puedes salir, por más fuerzas que sacas necesitas algo que te ayude a salir, una cuerda, una mano que te eleve a la superficie, un abrazo, una sonrisa, unas simples palabras... Pero llega el cigarro, encendido con la gran llama de un tal mechero que recorre tu cuerpo entero, y vuelves a sentir ese ardor de calor hasta consumirte en humo hacia el infinito. Y de repente abres los ojos y te das cuenta que todo era motivo de tu imaginación.

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