Unos días mas tarde en los que Cayetana había estado con su familia, deciden ella y su prima Aroa volver a quedar con los amigos. Caye al enterarse de que también iba Samuel se acordó de lo que había pasado la última vez que le vio y se arriesga a estar más pendiente de él para que se sintiera incomodo y no la mirara tanto. Pero sucedió todo lo contrario, cuando se vieron se saludaron todos y Samuel esta vez sí saludó a Caye con dos besos. Se le pasó por la cabeza el quitarle la cara por lo de la otra vez pero se dio cuenta de que Samuel había recapacitado o al menos eso revoloteaba por la cabeza de Caye. La tarde discurría y todos hablaban y reían, pero Caye estaba más pendiente de Samuel que de otra cosa y ambos cruzaban miradas cómplices. Una vez en el parque donde se situaban siempre, empezó el comiendo de una relación amistosa, por llamarlo de alguna forma, no muy agradable. Caye y Samuel se quedaron solos a parte por un momento sin darse ni cuenta hasta que Samuel entabla conversación.
Samuel: -Sacando un paquete de tabaco del bolsillo-. Guapa, ¿tu fumas?
Cayetana: -Nerviosa-. Si, por desgracia... se puede saber ¿qué quieres?
Samuel: Tranquila que aun no me he comido a nadie, simplemente te iba a ofrecer un cigarrillo-dijo alargando el brazo para que cogiera uno-.
Cayetana: -Cogiendo un cigarro-. Mmmm... Gracias-con tono indiferente-.
Se iba a marchar Caye con los demás del grupo cuando de repente Samuel interrumpe sus pasos.
Samuel: Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?-esbozando una sonrisa con picardía-.
Cayetana: -Deteniéndose y girándose para mirarle de nuevo con su rostro medio enfadado-. Si no hay otro remedio...
Samuel: ¿Por qué eres tan desagradable conmigo?-tomándoselo a cachondeo-.
Cayetana: Y tú, ¿por qué no me dejas en paz, por qué no te vas a incordiar a otra persona?-un poco molesta-.
Samuel: Porque me gustas hasta enfadada, guapa-serio-.
Los tímpanos de Caye aumentaron al escuchar eso y las mariposas se posaron en su estomago, era señal de que le había gustado escuchar esas palabras dichas por Samuel.
Volvieron con el grupo y todos quedaron perplejos al ver que habían estado juntos, preguntaron qué había pasado pero Samuel rápidamente cambió de tema, no es que no quisiera hablar del tema ni de ella sino que no le parecía oportuno delante de tanta gente. En esto que Caye se apartó con su prima para contarle lo que había sucedido a lo que Aroa escuchó detenidamente para ayudar a su prima.
Aroa: Pero entonces, ¿te gusta?, se os ve buena pareja y él es buen chico ¡quizás podríais salir juntos!-demasiado exaltada de alegría-.
Cayetana: Pero, ¿qué dices? es absurdo, no me gustan las personas como él no tiene una vida sana y tampoco me gusta su aire jactancioso.
(A lo de una vida sana, se refería a que Samuel consumía estupefacientes, no tenía muy buenas juntas y eso no le gustaba absolutamente nada a Caye).
Aroa: ¡Te has sonrojado!-cierto-. Venga ya... no niegues lo que puede que pase, se nota que hay feeling entre vosotros. Y respecto a lo de la vida sana, ¿qué pasa? si quitas esa parte de él es una persona bellísima. Prima... no te fijes y agrandes sus defectos porque también tiene virtudes. Conócele más y no te fijes en las apariencias puede que hasta luego te guste más y todo-con una risa limitada-.
Cayetana: De verdad Aroa, no sé de donde sacas que a mí me guste ese chico-esbozando una sonrisa y soltando una carcajada-. Que sí, que será una bellísima persona y tal... pero tiene que cambiar mucho todo para que a mí me agrade su forma de ser.
Aroa: Anda no seas así y dale una oportunidad quien sabe si tu a él le gustas ¡eh!-riéndose-.
Cayetana: ¿Perdona?... ¿le gusto?-sorprendida-. ¿Quien te lo ha dicho?
Aroa: -Riéndose más aun-. ¡Luego me dices que no te está comenzando a gustar! y no me lo ha dicho nadie, solo lo he puesto en duda-mintiendo, Samuel se lo había confesado-.
Cayetana: No seas latosa prima, y más te vale que no te haya dicho nadie nada-seria, pero con intriga por saber más de él-. Vayamos otra vez con los demás anda.
Volvieron con todos aunque ya era la hora de marcharse, todos se despidieron incluso Samuel y Cayetana. Cuando Caye llegó a casa, antes de dormirse se quedó pensando como siempre en lo que había sucedido toda la tarde, en Samuel... pensaba que el ponerse nerviosa cuando hablaba con él o simplemente cuando le miraba era causa de que le gustaba de verdad, pero aun así no estaba segura, su vida le echaba para atrás... Como no sacaba ninguna conclusión calló rendida cerrando los ojos y durmiendo.

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