Él no me quería... No me escuchaba ni me comprendía, simplemente se dedicaba a hacerme daño y a volverme ciega. Conforme mi ceguera iba disminuyendo gracias a mi repentino despertar, su riqueza en dolor iba aumentando hasta que mi inteligencia corrió por si sola y me armé de valor para dejarle ir y desechar de mi corazón todo el veneno maligno que él le había transmitido. Dolió seguir sin él, pero más dolía el dolor que causaba en mí. Ahora hay dos caminos diferentes, a veces se "juntan" pero apenas se hace de notar. Tuve aflicción pero sabes... ahora estoy repleta de alegría y él... no sé porque ya no forma parte de mi vida.
lunes, 2 de enero de 2012
Ahora soy feliz sin ti
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario