Estábamos con nuestros amigos, en una mesa y alrededor todos sentados hablando de todo y de nada cuando de pronto nuestras miradas se cruzaron. Estábamos uno sentado al lado del otro y nuestros rostros estaban tan cerca que diría que no veía a ninguno de los que estaban allí más que a él y también podía escuchar su respiración, que en ese justo instante, aceleró.
Sonreímos. Estaba leyendo precisamente una de las incógnitas que yo había escrito y te dije:
-Aun no he terminado el artículo pero me queda poco. -Sonriéndole y mirándole a los ojos-.
+Pues quiero echarle un vistazo en cuanto lo termines, me suena mucho lo que he leído, es un tanto familiar… Por cierto este me encanta. –Su risa quedo oculta y de repente la seriedad y el deseo llegaron a su rostro, sus ojos se quedaron fijos por un momento en mis labios como si quisiera así llevarlos hacia los suyos-.
Asentí al darme cuenta de lo que su mirada definía pero no quería dejarme llevar, así que decidí hacer como si nada aunque no me entendiera. Notaba su mirada en mí pero no le quería mirar. Comencé a hablar con mi amiga para que no siguiera y se fue con los demás a la calle, pues había captado mi indirecta.
Salimos todos a la calle después de haber decidido el sitio donde íbamos a cenar. Nos dirigimos hacia el restaurante todos juntos, éramos como 17 personas más o menos pero él solo estaba a mi lado y yo al suyo. A veces nos íbamos a hablar con otros amigos y nos alejábamos pero después siempre nos buscábamos para estar juntos. Hubo una vez que nuestras manos se rozaron, no sé si fue involuntario pero me encantó.
Llegamos al restaurante, nos sentamos todos en la mesa que teníamos reservada y los dos a caso hecho nos sentamos juntos otra vez, uno al lado del otro. Mientras la cena, hablamos de varias cosas, reíamos, nos mirábamos… una de las muchas cenas inolvidable para mí.
Terminamos la mayoría de cenar y yo me tenía que ir, la hora de llegar a casa se iba aproximando. Se lo comuniqué a mi amiga que estaba al otro lado de él y me despedí de ella. Él lo escuchó y tardó poco en preguntarme si quería que me acompañara porque también se iba ya y yo acepté.
Salimos del restaurante posteriormente al despedirnos de todos y llegamos a la calle en la que se encontraba mi casa. El trayecto había sido casi pésimo, no sabía que decirle y él parecía que tampoco. Los nervios quizá no nos dejaban decir lo que tanto deseábamos soltar por nuestras bocas.
Llegamos al portal, yo con la intención de subir a mi casa y olvidar lo que no iba a pasar entre nosotros pero él rompió esos esquemas que me había hecho yo.
+ ¿Puedo entrar? –Sosteniendo la puerta del portal-.
-Mmm… Vale, si quieres nos quedamos un rato hablando. –Mi corazón parecía salirse de las pulsaciones que iba teniendo-.
+Yo… quería decirte que me gustas mucho, últimamente no dejo de pensar en ti y puede que parezca absurdo pero te quiero y no sé si tú sientes lo mimo por lo que ha sucedido cuando me has quitado la mirada antes, pero quisiera poder estar contigo sin tener que esconderme de nadie, quiero besarte sin pedirte ningún beso y abrazarte cuando me apetezca, decirle a todo el mundo si hace falta que tengo a la mujer más bonita a mi lado y quiero poder formar una pareja si tu quieres.
Su voz transmitía poca serenidad, yo estaba muy nerviosa y con esas palabras me alarmó más aun. No me salían las palabras, me quedé bloqueada, mirándole a los ojos fijamente con rostro serio, se quedó todo un tiempo insonoro. Al ver mi actitud pensó que yo no sentía lo mismo y se levantó para irse cuando velozmente fui a por él y le dije:
-No te vayas todavía por favor, no te vayas sin haber intentado algo antes. Quédate, mírame a los ojos, dime que me quieres, cuídame, vallamos a ver las estrellas juntos, formemos un mundo o mejor dicho nuestro mundo… No te marches porque llevaba esperando este momento muchísimo tiempo y ahora que por fin puedo rozar tus labios, quédate.
Estábamos de pie, mis manos estaban en su pecho y las suyas acariciando mi pelo. Nos miramos y nuestros ojos brillaban más que nunca, lentamente nuestras cabezas se iban inclinando una para cada lado, se iban juntando cada vez mas hasta que un beso lo completó todo. Fue el principio de una vida nueva con… él, pero el sueño terminó.

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