Era una noche un tanto oscura donde una futura pareja formulaba una conversación. Habían hecho nada más que salir de un local en el cual habían celebrado una fiesta. Era casi media noche y ellos se situaban en un banco, ella estaba sentada en la parte superior y el de pie cara a cara con ella. Ambos sonreían y fijaban sus miradas, parecían entenderse sin hablar. Él la abrazó se podría decir que tenía frío, pero no era precisamente por eso sino por los nervios traicioneros. Sacaron un cigarrillo y mientras charlaban las caladas eran más profundas. Al terminar de consumir ese vicio que ambos tenían se cogieron cariñosamente, él posó sus brazos en su cintura así como rodeándola y ella apoyó las manos sobre su cuello así como acariciándole el pelo. Al ver esto ¿las palabras sobraban verdad? Pero ellos decidieron utilizarlas para así recordar ese pacto que nunca, nunca olvidarán.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Una vida para recordar. Prólogo
Era una noche un tanto oscura donde una futura pareja formulaba una conversación. Habían hecho nada más que salir de un local en el cual habían celebrado una fiesta. Era casi media noche y ellos se situaban en un banco, ella estaba sentada en la parte superior y el de pie cara a cara con ella. Ambos sonreían y fijaban sus miradas, parecían entenderse sin hablar. Él la abrazó se podría decir que tenía frío, pero no era precisamente por eso sino por los nervios traicioneros. Sacaron un cigarrillo y mientras charlaban las caladas eran más profundas. Al terminar de consumir ese vicio que ambos tenían se cogieron cariñosamente, él posó sus brazos en su cintura así como rodeándola y ella apoyó las manos sobre su cuello así como acariciándole el pelo. Al ver esto ¿las palabras sobraban verdad? Pero ellos decidieron utilizarlas para así recordar ese pacto que nunca, nunca olvidarán.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario